sábado, mayo 26, 2007

San Juan de Ulúa

Frente a las costas de la ciudad de Veracruz, la 4 veces heroica, emerge una fortificación del mar -que fue depósito, prisión, baluarte y ahora monumento- denominada San Juan de Ulúa. Españoles, franceses, y, por dos ves, estodounidenses protagonizaron campañas de asedio y defensa de la fortificación contra los veracruzanos, cuyo puerto era la conexión natural con Europa y valuoso punto estratégico militar.
Una de las peculiariedades de San Juan de Ulúa es que está enteramente construida con coral. El coral presenta el fenómeno físico conocido como capilaridad el cual es el responsable de que el agua ascienda por las capilares coralíneos de la pared hasta el techo, donde se forman estalactitas cuyo goteo era aprovechado para torturar por el tormento de gota a los reclusos que tenían la mala fortuna de dar con sus huesos en San Juan de Ulúa.


lunes, mayo 21, 2007

[Extracte d'un mail escrit a la Marta Polbín]

"Aquesta història tracta d'una casualitat quasiausteriana que em va succeir dimarts, de la qual l'amic Paul en treuria una novel·la d'uns centenars de planes. La Cris em va enviar fa ja un mes un paquet com a present del meu proppassat aniversari. Durant uns dies vaig intentar buscar el paquet en qüestió dins el laberint kafkià anomenat Correos Mexicanos. El dimarts, després de fer més voltes que un sínia, va arribar el paquet a les dues del migdia, tot just després de parlar amb el Blas, un amic del Gándara, que em demanava si el podia ajudar amb un guió per fer parlar decorosament un dels seus personatges que és espanyol. Per citar-nos avui diumenge vaig intentar donar-li la direcció d'un cafè al que li he agafat cert afecte que està davant del parc Mèxic fent cantonada amb un carrer que el qual no va haver manera d'invocar-lo -és el nom náhuatl d'un volcà del DF-. Ell tampoc s'enrecordava del nom del carrer però gràcies a altres referències vaig poder donar-li unes coordenades alternatives d'aquest punt d'aquesta inmensa urbs. Per la tarda del dimarts em vaig posar a llegir el llibre que contenia el paquet rebut feia unes hores: Qui vam ser de Lolita Bosch (te'l recomano). Aquesta dona -la qual és clienta de la Central i amiga del César - explica la seva relació sentimental amb un mexicà que va conéixer a la seva llarga estada al DF. Durant la compulsiva lectura del llibre, vaig reconéixer certes coincidències amb la Lolita ja que va estudiar el Posgrau que ara estic cursant, va anar als mateixos bars que vaig i fins i tot em va semblar recordar-la del "Col·lectiu de solidaritat amb la revolució zapatista" el qual vaig freqüentar alguna vegada ja farà uns quants anys. Però el que em va frapar més va ser veure una de les fotografies que acompanyen el text: la cantonada exacta que intentava recordar i el rètol del carrer que no em sortia: Iztaccìhuatl! Em va meravellar la coincidència pensant en la grandària de la ciutat i en la necessitat que tenia feia unes hores d'enrecordar-me d'aquell punt."

jueves, mayo 10, 2007

Perdido en un bosque de grafías

En ocasiones, al pasear por el DF o por la UNAM, uno se siente un tanto perdido debido al intenso y extenso uso de acrónimos y siglas. En los pasillos de la FFyL - facultad de filosofía y letras- se escenifican luchas de grafías como el APPO y el EZLN contra el ISSTE. Quizás el romance mexicano con esta clase de abrev. puede atribuirse a la centralista y monstruosa estructura burocrática del país que se subdivide hasta lo diferencial en comisiones, centros y subdelegaciones.
De hecho, el otro día sostuve un grueso volumen de más de mil páginas que permitía descifrar o resolver tal laberinto.
No resulta del todo inverosímil leer en las páginas iniciales de El Mono Gramático de Octavio Paz una alusión al DF:

"Preso entre las líneas, las lianas de las letras. Ahogado por los trazos, los lazos de las vocales. Mordido, picoteado por las pinzas, los garfios de las consonantes. Maleza de signos: negación de los signos. Gesticulación estúpida, grotesca ceremonia. Plétora termina en extinción: los signos se comen a los signos. Maleza se convierte en desierto, algarabía en silencio: arenales de letras. Alfabetos podridos, escrituras quemadas, detritos verbales. Cenizas...".

miércoles, mayo 02, 2007

Genialidad arreoliana

Juan José Arreola, escritor mexicano relativamente desconocido allende de las fronteras, brilló en el arte nada trivial del género breve y, en especial, en el de la dedicatoria. ¿Cómo dedicar una obra sin incluir el nombre de la persona a quien se destina la dedicatoria? ¿Cómo abrir una brecha entre lo público y la anónimo? Aquí una de las posibles soluciones:

«La dedicatoria se suprime a petición de parte».

Dedicatoria de Palindroma.

viernes, abril 20, 2007

Hospitalidad mexicana.

Hace unas semanas estuve en Campeche, ciudad de piratas, filibusteros, bucaneros y corsarios, donde conocí a I. en el hostal, un dicharachero treintañero que trabaja en una plataforma petrolífera de Ciudad del Carmen. Después de despertarle sin querer de la siesta, me invitó a dar una vuelta con unas amigas suyas. Paseamos, cenamos –insistió en invitarnos- y conversamos largo rato. Me invitó a dormir a casa de su familia situada en Orizaba, entre Veracruz y Puebla, camino de entrada de Cortés al Continente. Acepté gustoso la invitación y también a hacer de mensajero llevando a su familia unos presentes que él había comprado. Por e-mail le comuniqué el día que llegaba y la hora aproximada. Una vez en Orizaba, estuve esperando un rato delante de la dirección que me había dado. Cansado del viaje, decidí ir a un hotel y desde allí ponerme en contacto con él. En la recepción, observé en pocos minutos a tres parejas que entraban, vergonzosas, sin equipaje, dejaban un billete de cien a la señora, recogían la llave y se dirigían a la habitación... sí, resultó ser la casa de citas de la ciudad. Confiando en el grosor de las paredes de mi habitación, dejé la mochila en el cuarto y salí a llamar a I. Hablé sólo un minuto con él ya que se cortó la comunciación; alcancé a decirle que no había encontrado a nadie en su casa. Merodeando por la plaza de la catedral, de pronto, oigo que dos tímidas voces dicen mi nombre. Eran la mamá y hermana de I. que "apatrullaban" la ciudad en mi búsqueda, sin conocerme, sin haberme visto nunca. Me invitan a cenar y me llevan a su casa. Conozco al papá y al hermano que se ofrece para acompañarme al Hotel, coger mis cosas y volver a dormir a su casa. Acepto encantado. Su hermano, A., entra conmigo al hotel donde intento recuperar algo del importe de la habitacion que ya había pagado. El señor se muestra tajante, no ya pagó, son las normas. Cuando bajo ya para salir a la calle, A. me está esperando, el señor me detiene ofreciéndome un billete de cien pesos. Me dice que ya habló con la señora y que ningún problema. Antes de llegar al coche comprendo lo que ha pasado. Sí, el colmo de la hospitalidad mexicana, A. al que hace diez minutos que conozco, hermano de I., un tipo al que conocí unas horas tres días atrás le pagó al señor del hotel para que pudiera irme tranquilo a dormir a su casa -y no sufrir por la presunta estrechez de los tabiques-.

Metro, línea verde, 22 h.

Después de estar parados unos siete minutos en cada estación, bajamos del vagón y montados en las escaleras mecánicas, de golpe, dejan de funcionar.Una voz tras de mí se deja oír:

Paren de mamar!
primero el sauna
y luego ejercitar.

martes, marzo 20, 2007

Nos queda Emiliano

Al entrar a vivir a mi actual departamento me encontré con una serie de objetos impagables, colección temporalmente heredada quien sabe si de la casera o de algún antiguo inquilino -o de ambos-. Dentro de esta colección destaca un conjunto de tres cuadros dedicados a la representación de cuatro briosos caballos que durante algunas noches cabalgaron mis sueños, hasta que decidí desterrar a la cuádriga detrás de la nevera y sustituirla por un póster enmarcado de Frida Kalho y una clase de grabado estéticamente aceptable de Emiliano Zapata. A los pocos días de velar mis sueños, descubrí una aciaga mañana con no poco horror la inscripción que se puede observar en la parte inferior del cuadro: Prozac 20. El verdadero autor del cuadro resultaba no ser la autoretratada, sino que eran 20 miligramos de una marca de antidepresivos. Tal usurpación no deja de ser irónica, ya que qué hubiera dado la Kalho para sobrellevar los dolores que en vida le tocó sufrir – no mencionaré el episodio del tranvía- .
No me atrevo a dar la vuelta al cuadro de don Emiliano por miedo a descubrir que la imagen del revolucionario esté patrocinada por una empresa de pesticidas yankee o una constructora transnacional.


miércoles, marzo 14, 2007

Luminoso pez alado/ busca subir al tejado

El taxista platònic


Qualsevol aventura en aquesta ciutat pot iniciar-se de la manera menys esperada, per exemple, pujant a un "bochito". Els "bochitos" són uns taxis del Real Betis Balonpié que conecten aquesta ciutat trepidant com si fossin conexions neuronals blanques i verdes. Per tornar a casa de matinada, de vegades, és l'única opció.

L'Ernesto, el nostre taxista, després d'un no gaire llarg regateig accedeix a un preu més o menys raonable, concluint la negociació amb un "ni tuyo ni mío". Enfilant ja Insurgentes, una avinguda de més de 30 km de llargària, cada dos o tres carrers, l'Ernesto insisteix en parar per comprar unes birres i seguir el camí. Després d'observar que el seu pla festiu no és del tot secundat, inicia un monòleg. L'Ernesto explica que té 32 anys, dona i filla, a les quals estima molt i per les que treballava, ja que ambdues estudien, unes catorze hores al dia per guanyar uns 700 baros. Quan ja ha acabat amb la qüestió familiar, l'Ernesto seu més recte i comenca a parlar amb un altre to, més apassionat, subratllant i matitsant les seves paraules amb gests. Parla d'una "chavita" d'uns setze anys, a la qual ha de veure un cop per setmana, com a mínim. Amb aquesta noia es troba -diu- per xerrar amb ella, per conéixer-la, per saber del seu món, el que pensa, al que aspira a la vida, però res més, res de sexe (recalca). Diu que el fet d'enraonar amb ella, d'apropar-se a una altre vida, és el que li fa seguir treballant al "bochito" dia rera dia.

lunes, octubre 04, 2004

Sobre artes marciales

El otro día, P.M., que ha practicado durante varios años en el Instituto del Teatro la esgrima y sus diferentes modalidades, me comentó una imagen que me parece la síntesis poética de diferentes disciplinas.

Me explicó que practicaba una especialidad de esgrima consistente en la lucha con sable y daga y que después de escenificar duelos con la misma pareja, tras unos cuantos meses de entreno, sabían reproducir los mismos movimientos con los ojos tapados.

Imaginarse en el interior de una de las caretas de los duelistas, sin ver absolutamente nada: estar sometido al vaivén o a la marea de un movimiento periódico que sigue una coreografía establecida, aprendida de memoria, oir el entrechocar rítmico de las armas blancas que siguen una cadencia determinada: quizás una fusión de danza, artes marciales, y, si se me apura, un ejercicio de interpretación percusionista entre las sombras contra alguien que sabe y predice tus movimientos. Entre sombras, contra tu sombra. O tu doble.

jueves, septiembre 16, 2004

miércoles, septiembre 15, 2004

Voces de Buenos Aires

Auscultando el paisaje sonoro bonaerense (el sonido es una onda tridimensional que nunca acaba de extinguirse) registré las siguientes palabras:

Mi Buenos Aires querido,
Y al llegar a la Plaza de Mayo me dio por llorar,
cuando yo te vuelva a ver,
y me puse a gritar dónde estás
no habrá más penas ni olvido .
Y entre citas de Borges, Evita bailaba con Freud.

Aunque estuve en algunas ciudades,
nunca salí de Buenos Aires.

martes, septiembre 07, 2004

<< >>

Después de asistir al Congreso de Literatura Comparada celebrado en Rosario, una delegación de catalanes optó por la siguiente e inamovible postura de fuerza: dada la francofilia de los argentinos y la locuacidad vana que gastan (con honrísimas excepciones, como la del propio Maradona en el campo de juego) optaron por representar las comillas convencionales que marcan el inicio o el final de una cita o la inclusión de un vocablo pertenciente a otro registro, en vez de mediante el movimiento simultáneo de los dedos índices y corazón de arriba para abajo (las comillas inglesas '' ''), abogaron por el entrecomillado francés, mejor adaptado a las tierras y más gráfico aún, que sitúa los dedos índice y corazón en forma de V girada 90 grados y los desplaza en movimiento cuasi-espamódico dos veces: << >> .

Tal es la seña de identificación de la delegación.

lunes, septiembre 06, 2004

Ian, caminando el sentido literal de una metáfora.

He pasado los últimos cuatro días caminando con Ian Reeves: un loco norteamericano, nada norteamericano y, quizás, demasiado cuerdo.
Este amigo se propone cruzar caminando América, de Sur a Norte, una hazaña que se puede ir siguiendo en http://www.ianwalk.com .

Hacer de la vida un viaje- a veces dice en su maleable español de múltiples acentos, últimamente argentinizado. Y es que la metáfora, aún siendo antiquisíma o precisamente por serlo, es aún una de las mejores redes de sentido para aproximarnos a esa abstracción y/o conceptualización que es la vida. Impresiona el hecho de que alguien sea capaz de sacrificar sus posibilidades materiales hasta llegar a sufrir físicamente en aras de una única convicción: viajar a pie es una forma individual e individualizante de vivirla lo más intensamente posible (el viaje me define-, repite).


martes, agosto 31, 2004

El Salar de Uyuni

El Salar de Uyuni, situado al suroeste boliviano, a 3700 m de altura, se formó por la evaporación del mar que ocupaba la casi totalidad del altiplano boliviano y es ahora una reserva a explotar de diferentes minerales comprendiendo una superficie de unos 12,000 kilómetros cuadrados.

http://www.bolivianet.com/cultura/salar.htm

El paisaje se construye en la mirada de quien observa.

El paisaje aquí es, sobre todo, trampantojo, fatta morgana, es el reflejo del paisaje en la propia pupila. Es engaño, espejismo. Es sobre todo especulación de quien mira y somete a juicio el objeto de su mirada.

Mar evaporado que parece mar, reflexión de las montañas en la falsa agua, inventadas islas, olas simuladas.

Puro espejismo.

lunes, agosto 30, 2004

Potosí o los "grindios"

Potosí, Bolivia, fiestas de San Bartolomé.

El desfile-carnaval-danza (su posible significado oscilaría, quizás, entre estas tres palabras) de esta ciudad cuya plata enriqueció las arcas españolas desde el siglo XVI y amortiguó la decadencia del Imperio durante más de dos siglos, construye un ambiente enfebrecido de colores, movimiento y música que lo convierten, bajo la pupila occidental, acostumbrada a las imágenes vacacionales de nuestros balompédicos astros brasileños, en una versión andina de carnavales como los de Río de Janeiro.
Gracias a un amigo, Ian, pude participar del evento, desfilando dentro de un grupo cuyo acrónimo revelador, aunque forzado, es I.N.C.A (Instituto Nacional de CApacitación). Desde mi posición evidente de turista, intenté con voluntarioso desatino seguir el ritmo que tejían los charangos. El público del desfile, en un papel actuante y contemplativo a la vez, se sorprendía de que una serie de gringos, disfrazados de indígenas, intentaran seguir el zapateado tradicional que remansaba la marcha del desfile.
A parte de suponer un considerable esfuerzo físico para los foráneos (intentar bailar durante mas de 6 horas a más de 4000 m de altura), me planteo si tal acto fue una intrusión poco delicada en un territorio ajeno, o si las risas y los ánimos transmitidos por el público tendían un puente, es decir, cierto acercamiento.

martes, julio 27, 2004

Primicia editorial: La noche del Oráculo de Paul Auster

El azar ha querido que en mis manos cayera el último libro de Paul Auster, La noche del oráculo, que en septiembre sale en Anagrama.

A continuación, algunas notas sobre el texto escritas a vuelapluma.

Auster ensambla el texto con el recurso conocido como la narración dentro de la narración, el juego de espejos o la caja de muñecas rusas, imprimiendo una sensación de mayor verosimilitud a la narración situada en primer plano (la vida del escritor que acaba de recuperarse de una enfermedad), respecto a las otras historias que se nos cuentan que quedan com más ficticias.

En las notas a pie de páginas se nos narra las historias personales que vinculan a los tres protagonistas de la novela. Al ser tan largas, en ocasiones ha de avanzarse la lectura retrocediendo un par de páginas en una especie de re-lectura que amplía (varía) el significado de las anteriores palabras.

El libro que escribe el personaje escritor se le queda parado en la escena culminante. Es una lástima que el escritor no haya querido (podido?) continuar tan interesante historia.

Otro de los temas del libro (y de Auster) es la dialéctica destino-azar. El protagonista de la novela ficticia huye del destino con el procedimiento de vivir de forma que las circunstancias decidan por él, es decir, que las leyes del azar gobiernen su vida llegando a la paradoja chestertoniana, de intentar evitar la ley (del destino) para acabar cayendo en otra ley (del azar).

lunes, julio 19, 2004

Sobre la escritura y la lectura II

El texto (de texere=tejer) como tejido. 
 
Perpétrese la siguiente simplificación, sin duda, excesiva: sea la escritura movimiento que pueda discurrir según dos vías: la analogía y el relato.
 
Si la poesía crea una red de significaciones mediante la connexión, la relación nueva, recóndita, simbólica, ya sea mediante el ritmo del verso (véanse los estudios de O. Paz en torno al pensamiento análogico y la música del poema) o la asociación de la metáfora, el relato crea, también, otro tipo de tejido al atar-integrar diferentes unidades, acontecimientos, momentos, casi diferenciales, si se quiere, mediante las relaciones (temporales, causales, etc...) que el narrador impone.
 
Luego, puede verse la tarea del lector como la de deshacer, decodificar, sin más dogma que el que ponga su imaginación, la trama que constituye el texto, a partir de las relaciones nuevas (o coincidentes con las del autor)  que el mismo lector va creando a medida que recorre el texto.  

Por lo tanto, en fórmula ya cristalizada en el museo de los topoi, cada lectura es una reescritura en tanto que desteje tejiendo lo tejido. 

martes, julio 13, 2004

Sobre la escritura y la lectura I

La escritura y la lectura, dos caras de un mismo acto: la interacción con la letra.
 
Ponerse a escribir, como explica Bloom, es establecer una lucha contra los textos ya leidos, dado que la escritura surge de la destrucción de las lecturas, del intento de olvidarlas (pero teniendo en cuenta que sin su colaboración el texto no existiría o, al menos, sería otro.), de perturbarlas, es decir imprimirles nuestra personal acentuación, al poner en nuestra boca la palabras de los otros.
 
Esta perspectiva sobre el acto de escritura trastoca, entre otros, el concepto de originalidad.
 
Palabras como  palimpsesto (Tablilla antigua en que se podía borrar lo escrito para volver a escribir), esto es, siempre se va reescribiendo el mismo libro, o intertextualidad, parecen ser los términos más adecuados para definir qué es la escritura en la posmodernidad.


viernes, junio 25, 2004

Imitatio barroca

No queda herida, tras esta lanza,
No deja huella este minucioso paso,
No tapa el silencio esta vana palabra,
No proyecta sombra este negro ocaso.

Celos, odio, remordimiento, duda,
¿voluta de humo en el aire disuelta?
¿o marca ardiente sobre la desnuda
e impresionable memoria tersa?